Juan Manuel Bevacqua nunca olvidará aquel día. Hace 13 años, su esposa María del Carmen fue a buscar los resultados de una biopsia y volvió con la cara que él no quería ver. "El tumor que me habían sacado era maligno", dice el hoy corredor amateur de 52 años como si las palabras todavía pesaran. En ese momento, sintió que el suelo se le hundía. "Pensé que me iba a morir, la verdad", confiesa.

El diagnóstico fue melanoma de piel, un cáncer grave que se origina en los melanocitos, las células encargadas de producir melanina. Lo que vino después fue un proceso largo y doloroso. Tuvieron que operarlo nuevamente para sacar el margen de afectación, sin saber si la herida cerraría sola o si necesitaría un injerto. También le extrajeron el ganglio centinela, que apareció comprometido. El protocolo indicaba un vaciamiento ganglionar de la ingle, un procedimiento agresivo que podía dejarle la pierna hinchada de por vida, sin garantía de frenar el avance del cáncer. Bevacqua habló con su oncólogo y decidió no hacerlo.

En los meses siguientes, apenas podía caminar. Entonces se volcó de lleno a la fe. "Estaba convencido de que me iba a curar", dice. Buscó curas sanadores, viajó a Rosario para ver al padre Ignacio, le rezó a San Expedito y fue al Pozo del Pescado en Trancas. Sin embargo, hubo un gesto que lo marcó para siempre. Una amiga de su suegra le llevó un trozo de las vendas con la sangre de los estigmas del Padre Pío. "Me lo apoyó en la herida y, en el acto, sentí algo: desde ese momento se me fue el dolor y empecé a caminar mejor. Creo, y soy un convencido, de que Dios hace milagros a través de sus mensajeros", asegura a LA GACETA.

CON LA MEDALLA. Juan sumó kilómetros y podios a lo largo de 2026.

Durante una década, cada seis meses, viajó a Buenos Aires para hacerse un PET-CT, un estudio de tres o cuatro horas que confirmaba si la enfermedad seguía a raya. "Uno, cuando tiene cáncer, siempre tiene presente el miedo a que reaparezca. Es algo que no desaparece", dice el empleado de la Caja Popular. 

Pero el miedo, aunque nunca se fue del todo, encontró su lugar en un rincón de la memoria. Y la vida, mientras tanto, siguió su curso hasta llevarlo a correr.

El encuentro con una pasión

El running llegó casi como una casualidad. Bevacqua corría desde hacía tiempo en el parque 9 de Julio, pero sin demasiados conocimientos, hasta que se animó a participar en una carrera y descubrió que le costaba mucho más de lo esperado. Entonces buscó ayuda y, hace un año y medio, llegó a LS Entrenamientos, el equipo de running conducido por Lucas Santillán junto a su novia, Fabiana Vivanco. "Es un hermoso grupo humano, que me enseñó, además de progresar como corredor, a compartir, a perseverar, a no aflojar, a entrenar, a ser una mejor persona", cuenta.

El cambio fue total. "Correr competitivamente me hizo cambiar mi forma de vida un 100%. Me hizo dejar las salidas y acostarme tarde, dejar el alcohol y los excesos, y llevar una vida saludable", afirma. Una imagen lo resume todo: mientras corría los 21K de Buenos Aires, se cruzó con un grupo de chicos que volvían de los boliches, "medio pasados de tragos", y no pudo evitar pensar que él, en algún momento, había sido igual.

Bevacqua sumó kilómetros y podios en su categoría durante los últimos meses. También tuvo la posibilidad de correr en Salta y Santiago del Estero, además de la Media Maratón de Buenos Aires, que tuvo más de 30.000 participantes. 

EN BUENOS AIRES. El corredor tucumano tuvo la oportunidad de correr fuera de la provincia.

A los 52 años, sostiene que correr después de las cinco décadas es "un desafío enorme", entre el frío, el calor y los días en los que se entrena sin ganas por la rutina del trabajo y las obligaciones familiares. Aunque también es lo que lo mantiene vivo: "En cada entrenamiento me renueva, me hace sentir vivo, y me demuestra que sí, se puede. Soy un agradecido a Dios de poder hacerlo".

El error de la creatina un mes antes, el rol de los carbohidratos y la hidratación clave para los 21K de LA GACETA

De cara a los 21K de LA GACETA, Bevacqua ya tiene el objetivo claro: bajar su tiempo respecto de 2025, meterse entre los cinco primeros de su categoría y, sobre todo, cruzar la meta "más entero" que el año pasado, cuando llegó sin fuerzas.

Cómo inscribirse a los 21K de LA GACETA

No dejes pasar la oportunidad de ser parte de la cuarta edición de los 21K LA GACETA. La inscripción se realiza en minutos a través de 21k.lagaceta.com.ar. Los cupos son limitados y la competencia volverá a reunir a miles de corredores y familias.